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Miguel Lázaro: cuando un amigo se va
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Miguel Lázaro: cuando un amigo se va…

Conocí a Miguel en 1985. Integramos juntos el primer Claustro de la Facultad de Agronomía después de la restauración democrática. Él por el Orden Egresados y yo por el Orden Estudiantil. Hace ya muchos años.

Después tuve el privilegio de compartir muchísimas actividades con él, a lo largo de nuestra vida profesional. Compartimos la Comisión de Asesores del Movimiento CREA durante años; compartimos cursos, talleres, jornadas; compartimos la organización y el viaje de asesores a Oceanía en 1994, del cual Miguel fue impulsor y alma máter, como en los viajes a USA y Europa; compartimos muchas horas y discusiones en aquella Comisión de Capacitación que creó Pancho Gamio y que fue la precursora del CEAD; compartimos muchas horas más en el marco del propio CEAD y muchísimas discusiones a lo largo de más de 30 años de interacción…

No tuve una íntima amistad con Miguel, pero sí una amistad profunda, de personas que se aprecian y respetan profundamente, en el acuerdo o en el disenso, y que saben y sienten la integridad del otro, y la identidad de valores.

Miguel Lázaro era un hombre comprometido con sus ideas y sus convicciones. Un contendor leal y directo en la discusión. Y un infatigable y riguroso organizador de todas sus actividades.

Pero además, y muy especialmente, Miguel era un tipo siempre ocupado en mejorar, dueño de una inquietud intelectual, profesional y social inclaudicable, capaz de empezar y terminar las miles de cosas que se propuso, de toda índole, sin bajar los brazos jamás.

Un ser humano orgulloso de sí mismo y dueño de una dignidad envidiable. Ni siquiera su enfermedad pudo doblegarlo. Se fue con su dignidad intacta y con su voluntad erguida.

Para el Movimiento CREA, se van con él muchas cosas: un amigo, un referente, un trabajador incansable y un estímulo permanente a ser mejores. Pero nos queda mucho más, nos queda un ejemplo muy grande de un hombre ejemplar.

Discúlpenme por escribir en primera persona. En este caso no puedo hacerlo de otra manera. Lo siento así. Como quizás le pasaría a muchos de nosotros, sus amigos, los integrantes de este Movimiento, que lo conocimos, al menos hasta dónde él nos dejó. No me considero ni el más apropiado ni el menos apropiado para hacer este recordatorio, pero no podía dejar de hacerlo.

Creo en que hay otro mundo después de la muerte. Dicen que es perfecto. Pero ya Miguel estará intentando hacerlo mejor. A su manera…sin claudicaciones.

Hasta siempre amigo…

Martín Aguirrezabala

Coordinador General de FUCREA